No al abuso infantil

Un relato estremecedor de una sobreviviente de abuso, en este caso infantil pero que lo sufren personas de cualquier raza, idioma, estrato social y también las de cualquier discapacidad.

Gracias Grace Tame, persona del año 2020 en Australia

Discurso de Grace Tame

Perdí mi virginidad con un pedófilo. Tenía 15 años. Anoréxica. Tenía 58 años.


El era mi maestro. Durante meses me preparó y luego abusó de mí casi todos los días, antes de la escuela, después de la escuela, con mi uniforme, en el suelo. No sabía quién era yo.


Públicamente, describió sus crímenes como “asombrosos” y “envidiables”. Públicamente, fui silenciado por la ley.
Ya no. Australia, hemos recorrido un largo camino, pero aún queda mucho trabajo por hacer en muchas áreas. El abuso sexual infantil y las culturas que lo permiten aún existen.


El aseo y sus impactos duraderos no se comprenden ampliamente. Los depredadores nos manipulan a todos: familiares, amigos, colegas, extraños, en todas las clases, culturas y comunidades. Prosperan cuando luchamos entre nosotros y armamos todas nuestras vulnerabilidades. El trauma no discrimina. Tampoco termina cuando lo hace el abuso en sí.


Las personas de las Primeras Naciones, las personas con discapacidades, la comunidad LGBTQI y otros grupos marginados enfrentan mayores barreras a la justicia.
Cada voz importa. Las soluciones nacen de todos nosotros.


Un maestro varón abusó de mí, pero una de las primeras personas a las que le conté era también un maestro y me creyó.
Este año y más allá, mi enfoque está en empoderar a los sobrevivientes y la educación como medio principal de prevención. Comienza con una conversación. Todos somos bienvenidos en esta mesa.


La comunicación genera comprensión y la comprensión es la base del progreso. La experiencia vivida informa el cambio estructural y social.
Cuando compartimos, sanamos.
Sí, hablar del abuso sexual infantil es incómodo, pero nada es más incómodo que el abuso en sí.


Entonces, redireccionemos esta incomodidad a donde pertenece: a los pies de los perpetradores de estos crímenes.
Juntos, podemos redefinir lo que significa ser un sobreviviente.
Juntos podemos acabar con el abuso sexual infantil. Sobrevivientes, estén orgullosos, nuestras voces están cambiando la historia.


Hace once años, estaba en el hospital, anoréxica con músculos atrofiados, me costaba caminar.
El año pasado corrí un maratón. Nos transformamos como individuos y como comunidad.
Cuando me informaron por primera vez, la vergüenza me avergonzó y me ridiculizó.


Pero ahora mi verdad está ayudando a reconectarnos. Sé quién soy: soy un superviviente, un orgulloso tasmano.
Lo recuerdo elevándose sobre mí, bloqueando la puerta. Recuerdo que dijo: “No se lo digas a nadie”.
Recuerdo que dijo: “No hagas ningún sonido”.


Bueno, escúchame ahora, usando mi voz, ¡entre un coro creciente de voces que no serán silenciadas!
¡Hagamos ruido, Australia!

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¡Me regalaron 9132 días y más!

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Es terrible pensar que nunca más tu rutina y tus hábitos serán los mismos, asumir necesitar de otra persona para continuar viviendo. Todo éste tiempo fue difícil pero no dejé de ser feliz porque en mi nuevo camino me hice más fuerte, conocí personas increíbles y lugares maravillosos en muchos países, incluso fui al otro lado del mundo.

Hoy se cumplen 9132 días de la última vez de muchísimas cosas cotidianas: me puse un bikini negro para la piscina, un vestidito azul con estampados de girasoles, sandalias negras y el cabello recogido en una cola. Ése domingo aunque tenía crisis personales muy dolorosas, lo viví con intensidad … hasta que el sol se ocultó y se llevó con él mi “normalidad”.

Claro que extraño o quisiera hacer cosas por mi misma, evidentemente mi autonomía personal es lo primero y aunque sea tonto, a veces solamente muero de ganas de andar en bicicleta.

Nunca más caminé pero sin proponérmelo, recorrí lugares qué ni siquiera soñé y así conocí a gente tan buena, cuánta belleza y solidaridad hay en éste mundo. Con las cosas horribles que nos hacemos a veces entre nosotros mismos y la forma en que destruimos nuestro entorno, tuve la suerte de que en mi transitar por la vida, por tantos lugares del mundo fui acompañada por la bondad y el amor.

No voy a filosofar ni hacer un balance a fondo sobre cómo el accidente y sus secuelas me cambiaron, de eso ya escribí mucho en otras publicaciones.

Sólo te voy a pedir que hagas éstas cosas por vos y por mí:

– No manejes borracho.

– Usá el cinturón de seguridad.

– Usá casco y chaleco si vas en moto.

– Disfruta lo bueno de lo cotidiano.

– Da las gracias porque vos y tus afectos están sanos.

¡Brindemos por éstos 25 años extras!

¡A seguir viviendo a tope!

https://adritrigo6.wordpress.com/video/

¡Hoy celebro!

Hoy celebro estar conciente.
Hoy celebro ser una sobreviviente
Hoy celebro mi niña interna llena de energía
Hoy celebro mis tristezas y alegrías.

Hoy celebro ser de cierta forma independiente
Hoy celebro ser amante de hermosos recuerdos, amiga de inolvidables momentos y encuentros…

Hoy celebro tener el trabajo que tengo
Hoy celebro tener la familia que tengo
Hoy celebro tener los amigos que tengo
Hoy celebro tener a las personas que amo
Hoy celebro por que estoy feliz

¡Hoy celebro por que si!

Cumpliendo 25 años

Isla Mauricio. Océano Índico

Para mucha gente es triste recordar un momento donde toda la vida da un giro para siempre. Es normal sentirse así, hacer el duelo por todo lo valioso que se pierde, en mi caso la independencia física total.

Además de aceptar que el día a día como lo conocía cambia 180° y hay que apartar la bicicleta y los patines para hacer lugar a una silla de ruedas.

Esta semana se cumplen 25 años de ése tipo de sucesos para mí pero en vez de mirar para atrás para lamentar todo, prefiero celebrar esta nueva oportunidad de vivir que se me dió.

Me verás muy cambiada físicamente, soy otra persona en realidad pero lo importante es que lo intangible no cambie para mal, por ejemplo el alma.

Aunque hayas dejado de venir, llamar o escribir yo te recuerdo y recordé todos éstos años en algún momento de muchas maneras. Buenas y no tanto, vamos, como fuiste conmigo.

Sé a su vez que la vida nos lleva por distintos rumbos en cierto punto, física, emocionalmente o de ambas formas en conjunto. No sé cómo fue lo nuestro.

Como sea o haya sido: Gracias por ser alguien en esta historia, hayas estado en muchos capítulos o en una pequeña línea del libro imaginario de mi vida.

Sos parte de éste rompecabezas que volvió a armarse el 18 de febrero de 1996. Un rompecabezas que se llama Adri.

Volveremos a vernos querido mar

Océano Pacífico, Valparaíso

Volveremos a vernos querido mar, allá por dónde la vida nos reúne cada tanto. No sé de qué color me vas a esperar: plomizo, azul, esmeralda, celeste, qué más da.


Retomaremos ésas conversaciones inconclusas, las que solamente vos, yo y Dios conocemos.

No te preocupes, Él se va conmigo como siempre a todas partes.
Vos y yo nunca estamos solos del todo, nos compartimos con otras personas. Portáte bien y ¡Hasta pronto!