Anécdotas, Lesión Medular, Sentimientos

No sientas pena por mi.

En octubre de 1996 volví a estar 100% en casa después de 8 meses internada entre el hospital y el centro de rehabilitación.

Mucha gente venía a visitarme, entonces surgían las preguntas sobre como iba a evolucionar, cuando volvería a sentir mi cuerpo completamente y la más repetida: cuando volvería a caminar.

Yo respondía «Nunca» porque jamás me molestó decir la verdad pero me sentía mal cuando a la gente le cambiaba la expresión y se quedaban sin color en la cara ante mi respuesta tan corta como real.

Pasó también que algunos amigos que vieron conmigo las películas: Golpes del Destino y Mar Adentro me decían al final pero… «¿Vos no querés morir verdad?» y les respondía que no.

Con el paso del tiempo mi cuerpo fue cambiando como el de cualquier persona, en mi caso eran más delgados mis brazos y mis manos y en los últimos años mi abdomen se hinchó pero era un problema serio de salud que se detectó tarde pero se arregló.

Cuento todas estas situaciones para dejar en claro algunas cosas que yo, Adri Trigo, decidí como mujer en sus distintas facetas:

Estoy sin pareja porque me centro en mí y porque la verdad no quiero alterar mi paz mental con familiares «del otro» que pegan el grito al cielo al saber mi situación física. No busco una relación pero a veces solo pasa sin aviso que te encontrás con el amor.

Soy igual que cualquier mujer a quien le gusta mirar, en mi caso al sexo opuesto si ve alguien interesante, que tiene sensaciones, deseos, que puede tener relaciones sexuales y disfrutarlas.

No tengo hijos porque con mis sobrinos llené ése parte del «instinto maternal». Tuve ganas de adoptar antes de que lleguen ellos.

No prefiero morir a quedar tetrapléjica así como me decían algunas personas con buena intención porque les parecía «lindo, admirable» que haya salido adelante con mis limitaciones (tengo 87% del cuerpo inmovil según mi última revisión)

Estoy a favor de la eutanasia en ciertos casos aunque suene a contradicción, si me tocara la decisión en un futuro lejano .

Viajé gracias al fruto de mi trabajo y representando a la Asociación Parigual en congresos en el extranjero así que pude conocer muchas ciudades y países muy distintos con culturas tan ricas como México en América del Norte, pasando por Japón en Asia hasta Isla Mauricio en el Océano Índico de África por nombrar algunos.

Ojalá no hubiera tenido el accidente porque no sólo fue un golpe para mí sino también para mis afectos, porque mi camino fue con mucho dolor físico, porque nos ahorraríamos un montón de tiempo y dinero en estudios médicos, tratamientos, medicamentos y falsas esperanzas.

Todo sucedió por algo y para algo. Soy fuerte porque decidí disfrutar de la vida con todo lo que implica ser una persona completamente dependiente para casi todo.

Y sí que soy muy muy feliz, por eso… No sientas pena por mí.

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