Esperanzae, red social que permite la interacción de una personaenferma con sus amigos y familiares

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Esperanzae es una red social, que tiene un propósito en particular… servir de intermediario entre una persona que pasa por problemas de salud y sus contactos.

Es una interesante  herramienta especialmente para aquellas persona que están pasando por una hospitalización o etapa de rehabilitación, donde sus amigos y familiares que viven lejos, desean saber de su evolución.

La dinámica es muy simple: el paciente o una persona autorizada puede abrir un perfil en Esperanzae, para luego contar como si fuera un diario online sobre su estado de salud. El perfil es privado y solo lo podrán visualizar las personas que hayan sido invitadas.

Cada vez que se actualice el perfil, nuestros invitados recibirán una notificación en su cuenta de correo electrónico. Por supuesto, podrán dejar comentarios, expresando sus saludos, buenos deseos y palabras de ánimo.

Sin dudas, Esperanzae es una propuesta más que interesante. Ya que si bien hay muchos medios para comunicarnos con nuestro amigo o familiar enfermo, el contar con un espacio exclusivo, puede ser una fuente de ánimo para atravesar esa etapa difícil.

Enlace: Esperanzae

Fuente: wwwhatsnew.com

Agradecida

 primavera

 

Gracias Dios por esto que es tan simple o básico pero no siempre al alcance de la mano de muchos:

  • Por este día maravilloso
  • Porque me diste herramientas para poder ser una mujer productiva
  • Por mi trabajo que amo y los compañeros extraordinarios que tengo.
  • Porque aunque me canse tanta medicación me la puedo comprar
  • Porque puedo tener una amiga y fisioterapeuta que me ayusa.
  • Porque nací en una familia que sabe superar tus pruebas
  • Porque mi familia y mis amigos me demuestran qué, esté como esté me quieren, y yo los quiero a ellos
  • Porque puedo estudiar en una universidad
  • Por enseñarme lo que es la paciencia y la perseverancia
  • Porque perdoné y fui perdonada
  • Por lo que aún me vas a da

 

Al principio de todo este nuevo camino pensaba que me sacaste injustamente mucho pero luego entendí que fue para valorar lo que poquito a poquito me fuiste devolviendo.

Hoy te pido que quiénes ahora no tienen lo que yo sí tengo, encuentren con tu poder y amor infinito aquello que necesitan.

Sé que te pido en exceso pero no te olvides de concederme el milagro que espero cada día desde hace años y aunque soy consciente de que es más probable que yo me haya ido antes que eso llegue, ¡Gracias de todas formas por regalarme vida!

No te olvides de mis afectos, vos sabés porqué sacás, porqué devolvés, porqué privás, porqué permitís.

5480 días

calendario

Se dice que cuando sufrimos el dolor parece eterno, de nunca acabar y que cuando estamos felices el tiempo vuela.

Muchos de ustedes saben lo que pasó una tarde de domingo del 18 de febrero de 1996, porque estuvieron conmigo y fuimos testigos de algo que no entendíamos porqué sucedió. Hasta la tardecita fue un día de encuentros como tantos otros, de risas, de bromas, de contarnos nuestras cosas, lindo domingo aquel, entre amigos, como siempre. Pero recién entrada la noche de un golpazo, la vida cambió para siempre, para mí, para mi familia, para mis amigos.

El tiempo en mi caso pasó volando, desde el accidente pasaron 15 años, 5480 días que en números es bastante. A pesar de lo lejano ya de ese domingo recuerdo muchas cosas del antes y el después, que son como fotografías mentales que pasan rápido frente a mis ojos.

  • Recuerdo nuestros días juntos en el barrio, andando en bici, patinando, jugando futbol nenas contra nenes, treparnos a los árboles, salir de “expedición” por ahí.
  • Recuerdo el primer libro que me regalaron, los días de escuela primaria y sus recreos, los bautismos y cumpleaños de nuestras muñecas.
  • Recuerdo los árboles de mango, guayaba y mandarina de los vecinos que me dejaban subir en sus casas, los helados de refresco de aquél kiosco que ya no está.
  • Recuerdo las prácticas de taekwondo, los torneos, del infaltable tereré, de las clases de inglés en el Anglo, del catecismo sabatino.
  • Recuerdo lo feliz que era estando con ustedes, incluso sin hacer nada, de nuestras noches juntos, de las fiestas con sus caravanas, de las pegatinas de afiches, de los desvelos de noviembre por los exámenes del colegio, de nuestras meriendas.
  • Recuerdo que te enamoraste de mí y yo también pero se acabó y que tuve que continuar creyendo en el amor, aunque a veces doliera.
  • Recuerdo que estuviste al lado de mi cama, que te quedabas aunque me dormían los medicamentos, que llenaste de tarjetas, flores, rosarios y estampitas la sala donde estaba internada, que aunque mi dieta era estricta en frutas y jugos te las ingeniaste para llevarme a escondidas pizza y Coca Cola.
  • Recuerdo que lloré cuando terminó el horario de visitas, que me dijeron “Pronto vas a estar bien y salir caminando de acá ” y contesté que no lloraba por no poder moverme sino porque los extrañaba y quería ir con ustedes.
  • Recuerdo que salías de tu trabajo y pasabas por el centro de rehabilitación, que nunca me sentí sola.
  • Recuerdo que fuimos felices cuando empecé a mover los brazos, cuando se movió por primera vez un dedo.
  • Recuerdo cómo nos hicimos amigos en los foros, cuando nos vimos en persona por primera vez, de que mi casa era el lugar de reunión cada fin de semana, de que si me quedaba dormida con mi cabeza en tu hombro, vos me abrazabas y me acomodabas en tu pecho, que te quedabas a ver carreras de F1 aunque se corrieran de madrugada, que íbamos a los torneos de fútbol, hasta llegamos a tener camisetas iguales chicas y muchachos.
  • Recuerdo tantas cosas, creo que no basta con lo que aquí te escribo, así que mejor resumirlo:

Estés cerca, lejos, hablemos seguido o no, tengo en mi corazón el recuerdo de todos ustedes; claro que tuve días durísimos pero fueron y son más los días para celebrar la vida, celebrar seguir siendo amigos.

Les quiero con toda mi alma.

Diego Rafael : Amigo

corazon

Anoche caí en la cuenta de cuán rápido pasó el tiempo y debo confesarte Diego que me sentí un poco culpable por olvidar cuantos años pasaron desde que estás ausente. Sabés, muchos de mis recuerdos en diciembre giran en torno a los años en los que fuimos amigos y casi hermanos pero también alrededor del 28 de diciembre de ya no sé que año cuando cerraste tus ojos para siempre. Seguir leyendo