Aquel domingo del 96

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La camioneta frena bruscamente y acelera del mismo modo, cuando lo único que a partir de ahí veo es el cielo con destellos hermosos de estrellas a lo lejos y me siento rara, es una sensación única e irrepetible que me recorre desde los pies y sale de mi cuerpo por la cabeza . En un parpadeo esa sensación se devuelve pero no sigue igual camino de vuelta.

¿Porqué nadie nota que ya no estoy sentada sino tumbada boca arriba? Las risas continúan, es difícil que noten mi ausencia si voy sentada sin participar del juego de carnaval de tirar globitos cargados de agua.

Dios, que alguien me mire, que alguien note que no volví a sentarme recostada a la cabina de la Miytsubishi Lancer. Pero …  ¿Porqué no puedo sentarme? ¿Porqué la voz no me sale? ¡Mirenme por favor! es lo digo moviendo los labios pero no emito sonido alguno ¿Qué pasa, porqué ya no consigo respirar casi? El aire se me va de los pulmones y ruego porque Azu una de mis mejores amigas mire ¡y me mira!

Me pregunta que me pasa y mis labios se mueven pero ni una vocal, un murmullo, nada sale de la boca y en ese “mágico” momento se arrodilla a mi lado.! Gracias, gracias gracias, ella me va a ayudar!

  • Adri ¿Que te pasa, amiga? Junto todo el aire y la energía que tengo pero lo único es un susurro
  • Azu, no siento más mi cuerpo.
  • !Rápido a un doctor, algo le pasa a Adri! Y el cerebro sin oxigeno unos segundos me produce un desmayo …

Chau 2012: Logré abrazar el mundo todo

FELIZ-ANO-NUEVO

Dicen las letras de una canción: “Crecí sin derrochar, logré abrazar el mundo todo, y mas…mil sueños mas viví a mi modo” y puede ser el resumen de mi 2012.

Entre muchas cosas, mis padres me enseñaron a amar los libros así que desarrollé bastante la imaginación. Cuando uno lee se transporta a otras épocas, a otros lugares, ve desde un lugar privilegiado cómo trascurre la vida de los personajes.

Así también, mientras mis piernas aún respondían usé ese tiempo casi al extremo y fui de aquí para allá como quién sin saberlo acelera los pasos porque se viene un cambio de rumbo. En el 2013 se cumplen 18 años del accidente pero no se parte el corazón recordarlo. Sufrí mucho, muchísimo obviamente porque jamás uno imagina que le puede pasar algo así tan brusco, tan limitante, tan de pesadilla, más esos tiempos están en el pasado.

Como lo dice la palabra: “Presente” es un regalo y vaya qué recibí muchos éste 2012 y te decía al principio que mi imaginación siempre voló hacia otras tierras pero jamás pensé que se haría realidad al cruzar la mitad del mundo para estar en otro continente, lejos de mi casa, de mi trabajo, de mi entorno.

Gracias a Dios, a la vida por dejarme conocer Japón y su gente, porqué sin hablar su idioma nos comunicábamos y creamos lazos afectivos que perduran. Aún tengo frescas las imágenes de las ciudades de Nishimoniya, Amagasaki, Nara, Tokio, de las noches de hotel entre amigos de Latinoaméricana, de los paseos y salidas con los japoneses que son tan especiales, educados y serviciales. Un párrafo no me alcanza para que sepan cuánto cambio mi vida allá.

También Brasilia me cautivó en éste lado del planeta: sus esculturas, su arquitectura, su urbanismo y por supuesto la gente que conocí ahí son otro regalo del 2012.

En lo laboral no me quejo, hago lo que me gusta en una empresa que me da libertad  para desarrollarme en lo profesional donde mis superiores y compañeros me apoyan mucho. En lo académico estoy a mitad de mi meta y no pienso detenerme; la universidad, su plantel de profesores siempre me trataron con mucha dedicación y esmero.

Gracias a todos por seguir conmigo ya sea en lo virtual o en la “realidad. Por dejarme entrar a sus vidas, por dejarme quererles, apreciarles y conocerles. Tengo casi todo lo quiero y puedo cantar sin dejar de sonreir : “Crecí sin derrochar, logré abrazar el mundo todo, y mas…mil sueños mas viví a mi modo”

¡Que tengan un Año Nuevo soñado!

¡No soporto más tantas barreras!

edificios

Ser una persona cuadripléjica que quiere hacer las mismas cosas que “los demás” es tan difícil en Paraguay. Trabajo en una empresa seria que siempre respetó mi diversidad y esa palabra: DIVERSIDAD implica que no hay nada exactamente igual, ni cosas, animales o personas.

Siempre tengo problemas con mi firma y entiendo que las entidades financieras, gubernamentales  entre otras cuiden sus intereses y deben cumplir ciertos estándares pero necesito que entiendan todos en la sociedad que yo necesito producir para pagar impuestos, rehabilitación, movilidad y medicación.

Estoy cansada, harta aburrida, hastiada y todos sus sinónimos cuando me dicen “Su firma no coincide con la de su cédula” porque jamás van a coincidir porque firmo con el bolígrafo sujetado por las muñecas. Intenten hacer eso a ver que consiguen, enrollen sus manos cerradas con cinta de embalar y van a vvir lo que vivo cada vez que intento usar mis manos.

Déjenme ser independiente, no quiero caridad porque soy muy capaz en lo que hago y eso no es soberbia sino seguridad en la preparación que me dieron.

¡Pero no soporto más tantas barreras!

La primera vez que volví a mover un brazo

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Recuerdo que era una siesta, seguro que de marzo, hacía muchísimo calor y para no aburrirme contaba una y otra vez cuántos cuadros comprendían el cielo raso de mi cuarto, que era lo único que podía mirar con la cabeza atornillada a un aparato en la cama. El ventilador giraba al máximo, sentía calor pero únicamente en la cabeza pues en el resto del cuerpo no tenía sensibilidad a ningún estímulo ni térmico ni táctil.

En un segundo veo acercarse un avispón al ventilador y justo me dan ganas de bostezar, entonces ¿ Adivinen que pasó? El bicho fue a dar por las astas del ventilador y de ahí directo a parar a mi boca. Habré tenido miles de pensamientos y de sentimientos en aquel momento, pero más fuerte era la desesperación de no poder gritar, de no poder escupir, de no poder mover un milímetro los brazos mientras el insecto cada segundo iba metiéndose a mi garganta.Pero sucedió lo inesperado:

Sólo pensé que Dios no podía darme una muerte tan estúpida cuando ya me salvó la vida de algo peor y luego mi brazo derecho hizo un movimiento automático, metí la mano en mi boca y logré sacarme al bicho.Quedé atónita, mi brazo se había movido por un momento y por más que lo intenté de nuevo una y otra vez no lo volví a mover.

Bromeando (humor negro) dijeron que mi terapia sería tirarme a la cama día a día desde arañas, sapos hasta serpientes, lo que fuese necesario para volver a moverme, aunque fuese un poquito…

El regreso a casa

La cirugía que nunca fué.

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Una noche de  septiembre del 2001 me desperté con mucho dolor de cabeza, eran cuchillos filosos que penetraban una mitad, sentía que el ojo izquierdo me iba a estallar y de pronto vomité, lo que me dejó dormir el resto de la noche pero al despertar mi visión ya no era la misma; veía borroso y tenía el párpado derecho caído. Con cada hora mi visión disminuía así que fui a mi oculista y le conté lo que sucedió de noche.

De forma urgente me mandó a consultar con un neurólogo. Ya presentía yo  que eso no era nada bueno.

Toda esa semana consulté con al menos 4 médicos, me hice tomografías más una resonancia magnética y no recuerdo que diagnosticaron los primeros pero el último me dijo que la solución a los terribles dolores era una neurocirugía de urgencia. Me dió un plazo de una semana para prepararme porque  la visión ya era casi nula y los dolores cada vez peores.

Aún conservo sus notas en mi poder, aún tengo el presupuesto de la intervención quirúrgica, según toda la evidencia me esperaban de 5 a 6 horas de cirugía para extirpar lo que se veía nítido en los estudios médicos: un sangrado en la cabeza.

Mientras el médico iba escribiendo sus notas le pregunté_

–          ¿Doctor, es muy grave lo que tengo? Es complicado, respondió.

–          ¿Qué pasa si no me opero? En algún momento vas a tener que hacerlo porque el dolor será más intenso y no lo vas soportar

–          ¿Me puedo morir también?  Sí, cualquier cirugía tiene sus  riesgos.

–          Doctor, dígame  la verdad, no quiero que me oculten nada, necesito saber si voy a tener secuelas y él respondió con mis ojos clavados en los suyos:

–          Vas a perder por completo la visión del ojo derecho y muy probablemente también la capacidad de hablar.

La imagen que tengo después de eso fue la de mi familia rompiendo en llanto y saliendo del consultorio corriendo. La vuelta a casa ese sábado de mediodía de septiembre fue en un silencio casi total .

–          “No voy a morir, no voy a perder la vista, no voy a dejar de hablar”  decía mi voz interior. Eso se llama fe, en mi caso en un Ser Supremo omnipresente, que tiene muchos nombres y ninguno a la vez. En algún momento te voy a contar como terminó esta historia, pero la mayoría sabe que no perdí nada de lo que iba a perder y que esa cirugía nunca se llegó a realizar.