Yo te perdoné doctor

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Febrero de 1996 con tracción cervical

Desde el minuto 0 mis amigos me cuidaron porque se dieron cuenta de la gravedad de mi situación pero vos doctor, el primero de tantos que tendría en la vida, vos no.

Quienes estuvieron en la camioneta me bajaron todo lo inmovilizada que podían a esa camilla donde vos que estudiaste años y según el juramento hipocrático seguro leíste: “Desempeñaré mi arte con conciencia y dignidad. La salud y la vida del enfermo serán las primeras de mis preocupaciones”, vos no cumpliste.

¿Faltaste a la clase sobre lesiones en la médula espinal? ¿Ignorabas que el hecho de mi falta de sensibilidad y movilidad desde el cuello sugería una lesion interna? ¿Te olvidaste del uso del collarín inmovilizador cuando le pediste a mi papá que te ayudara a levantarme para auscultarme ? ¿Mi grito de dolor en la nuca como un cuchillo cortándome no te dio una idea de mi situación cuando también intentaste pararme?.

¿En serio tu diagnóstico se basó en el hecho de que mis padres se habían separado y que coincidentemente mi relación con quien fue mi novio estaba terminada no hacía mucho?

Mis amigos me llevaron al mejor lugar que ellos creyeron porque era privado y eso que el Centro de Salud Público quedaba más cerca. Ellos confiaron que en el sanatorio privado “Centro Médico de Luque” sería atendida más rápido y mejor. Después de 25 años de ésa noche no me da miedo decir dónde arruinaste parte de la vida.

Me dejaste internada cambiándome de la camilla a la cama sin cuidarme el cuello, personal de blanco a tu cargo ésta vez. Empecé a llorar de dolor de cabeza a medianoche más o menos, se dieron cuenta de que mi vejiga estaba llena y no podía vaciarla por mi cuenta, ahí me colocaron un catéter vesical. ¿En serio no te decía tu experiencia como estudiante y luego residente de medicina que algo no estaba bien en mí y derivarme a otro lugar?

No dormí esa madrugada porque el cuello dolía horrores, mis padres desesperados llamaron al amanecer a un traumatólogo y él les dijo que me llevaran lo antes posible al Instituto de Previsión Social por los síntomas que presentaba.

Llegó otro doctor y ni siquiera preguntó cómo me sentía mirándome a la cara, habló con mi mamá y mi papá quiénes le comentaron que habían pedido una ambulancia para ser atendida en otro lugar por recomendación médica; salió sin tomarme el pulso por lo menos diciendo que él ya no tenía nada que hacer ahí en ése caso.

Pero yo te perdoné doctor, creo que después habrás sabido de mí porque en Luque todos nos conocemos. Perdoné tu impericia, tu negligencia y la de quienes con tu informe me tuvieron internada horas valiosas sin hacer nada.

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Ni siquiera mandaron hacer una radiografía para dar un diagnóstico más aproximado ya que el tuyo fue “Schock Emocional”. ¿En serio doctor? ¡Me dejaste sin movilidad en el 90% del cuerpo de por vida! Aún así te perdoné.

Desde ésa noche y por meses no sentía mi cuerpo, quedé tetrapléjica sin saberlo yo y vos tampoco. Por 40 días (los conté) sólo me alimenté con suero, líquidos y gelatina. ¿Sabés que ése tiempo en mis sueños me veía comiendo pizzas, ensalada de frutas, asado y tomando Coca Cola o sangría?

Muchas veces soñaba que iba caminando de casa a Ñu Guazu, que trotaba el circuito completo, andando en mi bici, que bailaba con mis amigas, que patinaba frente a casa de noche, que me tiraba desde un trampolín a una piscina, que nadaba o chapoteaba boca arriba

¿Sabés que también me soñaba tomando un libro, acomodarme en el piso y subir las piernas por la pared para leer, que cargaba mi mochilita con el Tetris y media docena de bananas “para los calambres” e ir a casa de mis amigos caminando a la velocidad del “Correcaminos” y que preparaba mi desastrosa crema de chocolate? Porque éso hacía en mi tiempo de ocio a partir de la tarde la última primavera y el último verano antes de caer en tus manos.

Pero la realidad era que me despertaba y estaba inmóvil en una cama de hospital, con una pesita colgando desde mis sienes con tornillos, ésos que taladraron mientras yo despierta sentía el olor a hueso quemado y sólo quería estar muerta.

Te perdoné doctor aunque hasta hoy me tengan que ayudar en lo más básico para vivir, aunque tenga que tomar como 20 pastillas por día para entre otras cosas controlar la rigidez o el dolor muscular y de todas formas a veces duele demasiado, aunque tenga que usar un tubo en el vientre para vaciar la vegija, aunque haya pasado por consultorios médicos más veces que una persona de 70 años.

Te perdoné aunque después de un tiempo me hayan abierto el cuello casi 4 horas para reemplazar una vértebra con un pedazo de hueso que cortaron de la cadera y volver a usar el collarín para no mover la cabeza por otros 3 meses, aunque tenga más metal dentro del cuerpo que afuera. Aunque por la peor de las escaras que tuve en este 1/4 de siglo tuvieron que cortarme con bisturí una enorme superficie de piel para drenar el líquido que seguía avanzando y tuve que estar en cama 6 meses boca abajo o de costado y desde entonces ya no pude ni siquiera sentarme bien en la silla de ruedas.

Me paso acostada casi todo el día hace 5 años por eso, más secuelas por tu culpa, porque vos me condenaste a esta vida.

Te perdoné mis lágrimas, las de mi familia, el que hayas robado mis sueños y parte de mi juventud, el que pusiera en pausa por muchísimos años mis proyectos personales. Era una jovencita de solamente 18 años.

Te perdoné porque soy humana y también me equivoqué pero nunca dejé a nadie en silla de ruedas, ésa que quizás de igual forma hubiera usado pero con mis manos siendo funcionales. Pude demandarte a vos por negligente y al sanatorio por su atención deficiente hacia mí esas horas claves pero eso no me iba a devolver lo que perdí.

Te perdoné porque después de que experimentaste tus “conocimientos” con mi cuerpo conocí y fui atendida por excelentes profesionales de blanco de muchas especialidades en los imnumerables hospitales, sanatorios, clínicas y consultorios particulares que recorri todo este tiempo aquí y en el extranjero. ¡Cómo quiero, admiro y respeto a todos ellos y cuánto les debo que no me alcanzan las palabras para expresarles mi gratitud!.

Te perdoné doctor, no sé si vos harías lo mismo si algún hijo o hija tuya quedara con tan grandes secuelas como las mías por unos primeros auxilios tan deficientes y cuestionables.

Te perdoné porque desde el principio no merecías ningún sentimiento o resentimiento de mi parte ya que el odio lo aprendí a erradicar de mi corazón contigo, no sé albergar rencor después de todo.

Lo hice porque perdonando estoy en paz conmigo misma. Sólo Dios va a lograr sacarme ésta hermosa sensación de plenitud, tranquilidad del alma, la mente y el corazón.

Te perdoné porque probablemente fui un paciente más en tu vida y vos un médico menos en la mía.

Micro cirugía y escaras

En enero me sometí a una pequeña intervención que comunmente se conoce como talla vesical que consiste en un orificio sobre la zona baja del abdomen por donde se inserta una sonda para vaciar la vejiga.

Normalmente se lleva con una bolsa colectora de orina pero yo la llevo tapada y la abro cuando siento ganas de vaciarla. En el proceso tuve que usar compresas para controlar las pequeñas pérdidas hasta que me acostumbré a éste nuevo sistema.

Lo malo es que eso me llevó a tener mi primera escara desde que me lesioné, en la zona sacra por lo que tuve que estar como 10 días siempre acostada de lado o boca abajo.

Una escara es una lesión en la piel que en mi caso aún es leve, en algunos casos es más grave y profunda.

La lesión en mi piel la traté combinando un medicamento que me indicó una amiga enfermera que son unas gotitas tipo gel (se llma Prontosan, de Braun) que aceleraron muchísimo la cicatrización y una preparación de hojas de guayaba hervidas que al colarla, el líquido luego se aplicaba con algodón.

Hoy la escara ya cicatrizó además de que me sacaron los puntos y cambiaron la sonda. Bueno, es todo por hoy, nos veremos en alguna otra publicación pronto.

Nota en TVE sobre el Proyecto Foltra que hace caminar a lesionados medulares

Hace un tiempo les había comentado sobre el Proyecto Foltra. Abajo siguen 2 videos de un reportaje sobre una persona que volvió a caminar con este tratamiento luego de haber estado en coma y cuya familia obtuvo un pronóstico no muy esperanzador estando hospitalizada.

 

Primera Parte

 

Segunda Parte

 

Logran rehacer discos vertebrales con células madre

El uso de células madre adultas para regenerar hueso o tejido cartilaginoso desgastado que causa dolor se va confirmando como una eficaz alternativa de la cirugía ósea convencional, que con frecuencia precisa implantar metales o inmovilizar la zona molesta. Diez pacientes de mediada edad, la mayoría mujeres, han experimentado gracias al implante de células madre la regeneración natural de discos de las vértebras lumbares que les causaban dolor al haberse desgastado.

El tratamiento, experimentado en la Unidad de Terapia Regenerativa Tisular del Centro Médico Teknon, de Barcelona, ha consistido en inyectar en el núcleo viscoso de los discos degenerados células madre obtenidas del hueso de la cadera de los propios pacientes. Esas células idénticas a sí mismas fueron previamente cultivadas en el Instituto de Biología Molecular de Valladolid, que copió los más de 20 millones de unidades celulares, puras e inalteradas, que fueron inyectadas en el núcleo de cada disco desgastado. 

Las intervenciones, autorizadas y supervisadas por la Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios y sin precedente en el mundo, han sido realizadas por los doctores Lluís Orozco y Robert Soler, de Teknon.

Leer artículo completo en: http://madrecelulas.blogspot.com

Al Maestro con cariño por el Dr. Miguel A. Velázquez B

Con tu permiso querido Mime, copio tu homenaje al Dr. Carlos Codas:

Hay palabras que uno no quisiera escribir nunca. Hay momentos que uno se los ahorraria para siempre. Pero hay transitos en la vida que no pueden dejar de andarse, aunque postergados, deben hacerse. Por eso, cuando estos caminos toca transitarlos mas temprano que tarde en casos puntuales, a la indignacion con la vida y con el destino, se suma la desolacion, la impotencia y el sentimiento de pequeñez ante la adversidad de la muerte.

Esto es lo que senti el sabado pasado cuando me entere de la partida de mi Maestro, mi mentor, mi amigo, mi querido “Jefe” como lo llamabamos aquellos que pasamos por sus manos observando esas manos hacer milagros en personas desahuciadas por la ciencia y hasta por la fe. Por eso me voy a referir en estas palabras emocionadas a el simplemente como el Jefe, un titulo que se lo gano mediante el respeto y la admiracion.

El Jefe nacio en Asuncion un 7 de setiembre de 1954. Curso sus estudios en el Colegio San Jose y se recibio de Medico en la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Asuncion en 1978. Fue Residente de Cirugia en la mitica Sala X y luego escogio el camino de la Neurocirugia siguiendo los pasos de su tio, primer neurocirujano paraguayo, el recordado Silvio Codas Gorostiaga, perfeccionandose en Brasil, USA y Sudafrica. Volvio al pais en 1989 y trabajo en el Hospital de Primeros Auxilios y en el Hospital de Clinicas. Movido por su inquebrantable espiritu, formo el Servicio de Neurocirugia del Instituto de Prevision Social, el primer Servicio formalmente creado en el pais, en 1993. En 1996 recibe a los primeros Residentes siendo la primera escuela de neurocirujanos acreditada en el pais. En ese Servicio realizo numerosos hitos cientificos de relevancia: la primera cirugia estereotactica, la primera cirugia de enfermedad de Parkinson, el primer by pass cerebral carotido-cavernoso de alto flujo o cirugias con invitados extranjeros especiales como el Dr. Hector Giocoli, presidente de la World Federation of Neurosurgeons.

A la par, coloco al Paraguay en la orbita de la neurocirugia mundial, siendo primero socio fundador de la Sociedad Paraguaya de Cirugia Neurologica en 1999 en su propia residencia, y afiliando luego a la SPCN a la FLANC (Federacion Latinoamericana de Neurocirugia) y WFNS (World Federation of Neurosurgeons). Participo activamente en Congresos internacionales costeandose siempre los pasajes y la estadia de su propio pecunio, con tal de ubicar al Paraguay en el reconocimiento internacional. Ocupo cargos de relevancia dentro de la FLANC, y en lo personal, me consta que aspiraba a la Presidencia de la misma, hecho que se hubiese dado probablemente en los proximos años por su teson, su reconocida trayectoria de trabajo y su don de gente reconocido por los colegas de todo el mundo.

En lo personal, no puedo sustraerme a la emocion cuando recuerdo al Jefe en una anecdota que lo pinta de cuerpo entero a carta cabal. Era una mañana calurosa de febrero de 1996, cuando ya habia resignado ser neurocirujano, sueño que se me habia despertado cuando vi operar en Primer Curso en el Hospital de Primeros Auxilios a un neurocirujano grande que con sus diestras manos habia drenado un hematoma subdural de un chico que habia recibido una patada de un caballo. Desde esa vez, ese neurocirujano me causo admiracion y ganas de ser como el en algun momento. Esa mañana, despues de haber obtenido una plaza en la codiciada Residencia en Cirugia General con la que me queria abrir camino hacia la ansiada Cirugia Neurologica, bajaba sudoroso las escaleras del Hospital Central del Instituto de Prevision Social, cuando mis ojos por bendicion se posaron en un pequeño aviso cuadrado pegado en una pared que rezaba: “SE BUSCAN INTERESADOS EN RESIDENCIA EN NEUROCIRUGIA. TRATAR EN EL CUARTO PISO”. Estaba en ese piso y alli me dirigi. Una secretaria afable y muy cariñosa me recibio y sin mas preambulos me hizo pasar junto al Jefe. Alli estaba. Monumental en su estatura, con su voz gruesa e imponente, tal cual lo habia visto aquella vez drenando el hematoma. Solamente me pregunto mi nombre, ojeo mi Curriculum modesto que ya llevaba sello de Cirugia General, y tomo el telefono para dirigirse a Educacion Medica pidiendo mi ingreso como Neurocirujano. Y fue alli donde lo conoci plenamente, cuando elevo ese vozarron diciendo: “A mi no me vas a condicionar ninguna afiliacion para ingresar al Instituto, yo elijo mi gente o no abro la Residencia. Quiero que el Dr. Velazquez este en mi Servicio como Residente y no le exijan ninguna afiliacion”. Gracias a el, no me afilie ni me presionaron para eso. Eran otros tiempos y otras realidades, pero el Jefe privilegio mis ganas a cualquier cosa.

Con el Jefe conoci la neurocirugia. Conoci el significado de la confianza cuando me llevaba a operar con el siendo apenas un Residente, e incluso me pagaba los pacientes privados sin tener necesidad alguna de hacerlo. Me daba mi lugar, fomento en mi el amor por la Estereotaxia, sub especialidad que no va a ser la misma ahora que el, el primero que la hizo en el pais, ya no esta, pero que seguire cultivandola con la misma pasion que me inculco. El Jefe respeto aun mi deseo de marcharme al interior cuando podia quedarme junto a el, y nunca me desamparo aun en estas circunstancias, operando conmigo en la capital o en el interior cuando podia y la situacion daba. Y el empuje siempre a seguir, siempre el telefono presto a ser contestado fuera la hora que sea, para apoyarme y brindarme sus consejos y sus recomendaciones siempre sabias.

Al Jefe lo respetaban y lo querian en el extranjero. Hace pocos meses compartiendo con neurocirujanos de otros paises, basto comentar que el Jefe era mi maestro y yo fui su discipulo para que se deshicieran en envios de saludos a el y a su familia, y reconocimientos de todo tipo a su persona, dando testimonio de cuanto lo apreciaban en todos lados.

El Jefe se quedo dormido el sabado 16 de julio pasado. Apenas el viernes hablamos por telefono y escuche su risa por una situacion transicional que comentamos, sin saber que seria por ultima vez. El Jefe se durmio como se duermen los justos: sin dolor, tranquilo, en la paz del hogar que tanto amaba, rodeado por el amor de su extraordinaria esposa y de sus brillantes hijos. El Jefe se fue a ocupar su lugar en el cielo de los genios, a hablar de Medicina con su tio Chocolon o de futbol con Arsenio Erico, de su gran Nacional querido que lo tenia como devoto fiel de sus colores y quien le regalo hace pocas semanas el ultimo campeonato que el veria. El Jefe se hizo inmortal en la historia de la Medicina Paraguaya y se hizo eterno en el cariño y la gratitud de quienes le debemos lo que somos, sabemos y hacemos y le estaremos eternamente en deuda por todo lo que sembro en vida en esta tierra.

Jefe querido. Maestro. Amigo. Hasta siempre.


Prof. Dr. Miguel Angel Velazquez Blanco
Medico Especialista en Neurocirugia
Director del Proyecto Telemedicina Paraguay
http://drmime.blogspot.com/

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