No hay viaje que no te cambie algo.

Agradecida por los viajes con los que la vida me retribuyó una acción y los que con mi trabajo me esforcé y pagué. Las ganas de salir al mundo comenzaron con los libros, cuando a los 8 años mis padres me regalaron literatura clásica para niños y muchos citaban países.

Un tiempo después descubrí que el crucigrama es lo contrario a un diccionario pero no acertaba nada y había descripciones cortas de países. Entonces recurrí al diccionario y por X motivo siempre recordaba Yugoslavia.

Mis tíos me enseñaron un poquito y creo que después se arrepintieron porque comenzó la carrera por el crucigrama del diario 😄 Mi premio consuelo era la sopa de letras si ya completaron.

A lo que voy es que aunque parezca aburrido leer y cultivar las letras, ése hábito despierta ganas de saber en qué país o ciudad ocurrió lo que se relata y te esforzás por viajar a conocer esos lugares al menos en tu país (Gracias Roa Bastos y Casaccia Bibolini)

En eso se parecen un viaje hecho y un libro leído, nunca más volvés a ser el mismo, en algo te cambian.

Llegó el verano y se va el año

Llegó el verano, temporada de fiesta y mucho de lo que esperaba al inicio de este 2020 no se cumplió: con familiares de afuera que no van a venir y cantar “Dos trocitos de madera” en la Nochebuena.

Con el gusto amargo de no poder decir “Feliz Navidad” a los allegados a quiénes el Covid les arrancó una parte del corazón.


No sé si aprendieron algo bueno de esta pandemia, yo espero que sí. Darle el valor a eso que el dinero no puede comprar: la salud, la vida, estabilidad laboral, la familia reunida, la amistad sincera. La felicidad.


¡Qué sea un 2021 mejor para todos! Es mi deseo y saludo de fin año. Con el cariño de siempre, Adri.

No quise sacarle la sonrisa a nadie

Preferí que me rompieran el corazón en mil pedazos a que me tocara a mí romper uno, porque era mucho más fácil vivir con la idea de que en algún momento yo sanaría, que vivir con la idea de que le arruiné la sonrisa a alguien.

Y sanaba, siempre sanaba aunque a veces no fue corto ése proceso. Luego cuando alguno que otro se casó, una chispita se prendía dentro de mí porque lograron ser felices como lo soy también yo.

No me sentía triste ni vacía porque había pasado el tiempo y me soy fiel a mi misma ya que decidí que el amor que llegase no tenía que ser retazo de otro.

Amé mucho y fui muy amada, no todo el mundo tuvo ése privilegio. Yo con una sonrisa puedo decir alto y fuerte que sí.

Puede parecer un plan aburrido

Puede parecer un plan aburrido pero no es así: es de madrugada y voy dando pequeños mordiscos a una roja y jugosa manzana mientras leo.


Esta vez la ambientación me lleva a Nueva Zelanda, cruzando el peligroso estrecho de Cook (que separa las islas Norte y Sur), mirando el mar de Tasmania o navegando el océano Pacífico según van pasando los capítulos. Es un ejercicio mental y de paciencia cuando te fijás que el epílogo está casi en la página 600…


Así puede empezar un viaje que luego se transforma en realidad.

Sumando vida

Hoy celebro un año más de experiencias y vivencias acumuladas. Esta es una buena noche para hacer un alto en el camino y reflexionar: pasaron tantas cosas este año, momentos súblimes y tiempos de crisis. Días maravillosos de sol, y días de lluvia en los que mi familia, una sonrisa fueron la mejor protección.

Me he encontrado con el apoyo de personas maravillosas como ustedes, mis amigos: Ángeles que aparecieron a lo largo de mi vida de manera providencial en distintas etapas. Si, soy una persona muy afortunada y bendecida, debo reconocerlo.

Pero lo principal, es que por cada uno de estos segundos que ya forman parte de mi pasado estoy muy agradecida.

Mi frase favorita hoy es: ¡Gracias por mi vida y por la de ustedes! Les llevo en mi corazón aunque nos separen la distancia y el tiempo. Sinceramente, Adri.